Centenario 107 es uno de esos lugares que sorprenden desde adentro: la fachada discreta no anticipa el patio cubierto de vegetación, los salones con distintos registros de música ni la barra con decenas de cervezas artesanales nacionales e internacionales. La pizza es su plato más celebrado, con masa auténtica y materiales frescos que resisten comparaciones exigentes; los tacos de camarón y el guacamole con chapulines completan lo mejor de la carta. El servicio es genuinamente cálido en la mayoría de visitas, aunque puede volverse lento y descoordinado cuando el local se llena. Las papas bravas tienen un historial de ejecución irregular que conviene tener en cuenta. Para quien sale del Museo Frida Kahlo con hambre y ganas de una cerveza bien elegida en un jardín tranquilo, este lugar es difícil de superar en la zona.
La pizza es lo que vale en Centenario 107. La masa es auténtica y los ingredientes frescos, lo que no es menor en Coyoacán. El patio cubierto de plantas y las cervezas artesanales bien seleccionadas cierran el cuadro, aunque el servicio se desmorona cuando se llena
Qué pedir
Pide pizza (Centenario 107 o Diavolo), tacos de camarón o guacamole con chapulines; evita pastas y patatas bravas.
Reservar
No hay datos de reserva en fuentes; llega temprano los jueves a sábado, cuando el lugar se llena y el servicio se desorganiza.
Rango de precio
Gama media; algunos platos no justifican el precio cobrado, especialmente sándwiches, pastas y hamburguesas.
Ambiente
Bar-restaurante con jardín interior, salones diferenciados y música en vivo; funciona mejor como bar que como restaurante gastronómico.