Café Negro es el lugar donde Coyoacán sabe mejor. Sus cafés, preparados con granos seleccionados y servidos en tazas de barro negro artesanales, elevan incluso un americano de rutina a algo memorable. La bollería fresca, las tostadas de aguacate que hacen volver a la gente cada mañana y los sándwiches bien trabajados completan una propuesta gastronómica que rara vez decepciona. El espacio es tranquilo, con enchufes disponibles y WiFi, ideal para trabajar o simplemente perderse en la gente que pasa frente al parque. El único reparo con respaldo real es el servicio: en algunos momentos se vuelve lento y descuidado, con órdenes que se olvidan. No es la norma, pero quien tenga el tiempo justo debe saberlo.
Café Negro es el que vale la mañana en Coyoacán. Los cafés llegan en tazas de barro negro y la bollería fresca justifica volver cada día, aunque el servicio a veces se duerme y olvida órdenes
Qué pedir
Pide el americano o el horchata cold brew; los molletes y el pain au chocolat son el complemento ideal.
Reservar
No maneja reservas; llega temprano para asegurar mesa, especialmente fines de semana.
Rango de precio
Gama media: café de especialidad con leches vegetales eleva el ticket; los sándwiches y panes son razonables.
Ambiente
Espacio íntimo con WiFi y enchufes, frecuentado por nómadas digitales; ideal si llegas sin prisa.