El sendero entre Refugio Paine Grande y Refugio Grey es uno de esos trayectos que justifican el viaje completo. Once kilómetros de paisaje que muta sin pausa: valle boscoso, laderas rocosas, lagos y, en el tercio final, el mirador del Glaciar Grey con bloques de hielo a la deriva, el momento cumbre que varios describen como imposible de olvidar. La experiencia tiene textura propia: el aire helado, la nieve esporádica, la luz cambiando cada cuarto de hora. Eso sí, el viento no es detalle menor, es protagonista y puede ser peligroso. No se trata de una incomodidad pasajera: es un riesgo físico real que se repite en casi todos los testimonios y exige ropa adecuada, paso firme y atención constante, sobre todo en el tramo de regreso.
¡Mira esto! Diez kilómetros de pura batalla contra la gravedad, 294 metros de desnivel que te exigen todo, y al final el Glaciar Grey te golpea con su magnitud absoluta. Los icebergs flotando en el lago son la firma de este sendero,
nublado
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