Ticuchi es uno de esos lugares que se instalan en la memoria: una cueva oscura y deliberada donde el maíz, el mole y el agave se presentan con una precisión que desafía el formato de bar. El tamal de elote es el momento cumbre, esa clase de bocado que redefine un referente conocido. La barra es el corazón del lugar: bartenders que explican el origen del mezcal, guían el menú y hacen que cada copa tenga contexto. Dos cosas pesan de verdad: parte de las mesas son incómodamente bajas, un detalle que arruina la velada si no se elige bien el sitio, y el ruido escala con fuerza pasadas las 9 pm. Llegar temprano, pedir barra y reservar con anticipación no es consejo opcional, es la diferencia entre disfrutarlo y apenas sobrevivirlo.
Cuando la cocina mexicana trabaja desde las raíces - maíz, vegetales, gusanos de maguey -, lo que sucede es que cada plato cuenta una historia de propósito: Ticuchi en Polanco respira esa intención, y la cocina abierta no deja dudas sobre el oficio que sostiene cada orden
martes: 18:30–23:30
miércoles: 18:30–23:30
jueves: 15:00–23:30
viernes: 15:00–23:30
sábado: 15:00–23:30
domingo: Cerrado
mayormente nublado
↓13° ↑25° 💧74%