Giratorio es, ante todo, una experiencia visual: la sala gira tan despacio que solo lo notas cuando el paisaje cambia, y el momento en que el sol se hunde detrás de los Andes mientras la ciudad se enciende a tus pies es de los que se recuerdan. La comida sorprende gratamente a quienes llegan con cautela, especialmente los mariscos, la pasta y los cortes de carne, aunque no alcanza de forma consistente la altura del precio. Dos cosas pesan de verdad: el servicio es desigual, con una frialdad que se repite y no es aislada, y las instalaciones muestran su edad con claridad. Reservar con anticipación y apuntar al atardecer no es un consejo menor, es la diferencia entre una cena correcta y algo que vale cada peso.
Una mesa que gira mientras dinas: el detalle que lo delata es que el movimiento es tan imperceptible que ni te enteras, pero lleva 43 años sirviendo encuentros bajo 360° de cordillera nevada
martes: 12:30–23:30
miércoles: 12:30–23:30
jueves: 12:30–23:30
viernes: 12:30–23:30
sábado: 12:30–23:30
domingo: Cerrado
parcialmente nublado
↓9° ↑13° 💧80%