La Casa en el Aire tiene sus mejores momentos en la terraza del segundo piso, con un trago 2x1 en la mano y música en vivo filtrándose desde abajo: ese es el escenario que enamora a quienes vuelven. Los cócteles, en especial el pisco sour y la piña colada en happy hour, son el punto más confiable del menú, y el ceviche de camarones sorprende cuando llega bien ejecutado. El problema es que la cocina no siempre responde: platos sosos, porciones que no justifican el precio y comida que no siempre llega fresca son quejas que se repiten con demasiada regularidad para ignorarlas. A eso se suma un servicio que puede ser cálido y atento o lento y presionador, según el momento y el mesero que te toque. Vale para una copa y la atmósfera; para una cena de expectativas altas, conviene bajarlas antes de llegar.
Cuando un bar cultural sostiene su reputación en la consistencia - y aquí los cócteles y la limonada con crema de coco hablan claro -, lo que importa es si la cocina lleva esa pasión hasta el plato caliente. La Casa en el Aire en Antonia López de Bello divide aguas: algunos ven rapidez y calidad; otros encuentran variaciones en temperatura y ejecución que delatan falta de protocolo
martes: 5:00–3:00
miércoles: 5:00–3:00
jueves: 5:00–3:00
viernes: 5:00–3:00
sábado: 5:00–3:00
domingo: 5:00–3:00
parcialmente nublado
↓9° ↑13° 💧81%