El Museo de El Carmen es uno de esos lugares que engaña desde afuera: parece discreto y resulta ser un laberinto de capillas barrocas, claustros silenciosos, jardines con sombra y, en el sótano, el momento que nadie olvida: una docena de momias naturales, entre ellas Manuelita, la única con nombre, tendidas en la cripta del antiguo convento carmelita del siglo XVII. El arte sacro colonial es de primer nivel, las exposiciones temporales sorprenden por su variedad, y el precio es casi simbólico. Entre semana el lugar está casi vacío, lo que convierte el recorrido en algo cercano a una experiencia privada. La única fricción verificada es la política de descuento estudiantil, que no aplica para credenciales internacionales.
Vale la visita, aunque sea una vez. Es un convento carmelita del XVII que adentro se abre en capillas barrocas, claustros tranquilos y jardines con sombra. Lo que marca la diferencia es el sótano: una cripta con momias naturales que no olvidas. Entre semana está casi vacío, así que la experiencia es casi privada
martes: 10:00–17:00
miércoles: 10:00–17:00
jueves: 10:00–17:00
viernes: 10:00–17:00
sábado: 10:00–17:00
domingo: 10:00–17:00
lluvia
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