El Paseo de la Reforma es la arteria más representativa de la Ciudad de México: un bulevar de 14 kilómetros trazado en el siglo XIX por orden del emperador Maximiliano de Habsburgo, inspirado directamente en los Champs-Élysées de París. La avenida conecta el Bosque de Chapultepec con el Centro Histórico atravesando zonas de alta densidad financiera, hotelera y cultural, flanqueada por árboles frondosos, glorietas con monumentos escultóricos y fachadas de arquitectura ecléctica que explican la comparación recurrente con los grandes bulevares europeos.
Este destino es ideal para viajeros urbanos interesados en arquitectura, gastronomía y cultura contemporánea. No exige esfuerzo físico especial, aunque la altitud de 2272 msnm puede generar cansancio los primeros días. El perfil predominante es el del viajero con presupuesto medio-alto, atraído por la concentración de hoteles de cadenas internacionales, restaurantes de distintas cocinas y marcas globales que conviven con puestos callejeros de tacos y artesanías.
“El Ángel de la Independencia está permanentemente vallado para protegerlo del vandalismo, lo que convierte a uno de los símbolos más fotografiados de México en un monumento que no se puede tocar. La avenida parece europea en su trazado, pero la lógica de seguridad urbana que la rodea es completamente latinoamericana.”