El Anahuacalli es una de las experiencias más singulares de Ciudad de México: un templo de piedra volcánica negra diseñado por Diego Rivera y Juan O'Gorman que se siente igual de antiguo que las más de dos mil piezas prehispánicas que guarda. La oscuridad calculada de sus pasillos contrasta con los techos de mosaico que Rivera diseñó con serpientes y figuras mesoamericanas, y el conjunto genera una atmósfera entre tumba sagrada y pirámide viva. El momento cumbre llega en la terraza, donde la ciudad y los volcanes se abren en panorámica. El café en el jardín y los guías apasionados de los fines de semana completan la visita. La única deuda real del museo es la ausencia de cédulas junto a las piezas, lo que obliga a ir con guía o investigación previa para no perderse la mitad del relato.
Esa pirámide de piedra negra que Rivera diseñó en Coyoacán guarda dos mil piezas prehispánicas en pasillos oscuros que terminan en una terraza donde ves los volcanes. Lo malo es que sin guía no sabes qué estás mirando, pero con uno apasionado de fin de semana se convierte en otra cosa. Merece la tarde
Cuándo ir
De noviembre a marzo el clima es más fresco y seco, ideal para disfrutar la terraza con vistas a los volcanes.
Cuánto tiempo
Reserva entre 1.5 y 2 horas: lo justo para recorrer todos los pisos, la colección y subir a la azotea.
No te pierdas
Sube hasta la terraza: muchos visitantes se la saltan y desde ahí se ven el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.
Entrada
Abre de martes a domingo, 11:00 a 17:30; el permiso fotográfico tiene costo aparte, lleva efectivo.