El Parque Xicoténcatl es un oasis urbano cercado, con vegetación abundante, sombra generosa y una calma que escasea en la ciudad. Sus bancas bajo los árboles, sus aparatos de ejercicio y su apertura a perros lo convierten en el favorito del barrio para la rutina diaria: caminar, meditar, leer o simplemente respirar. La atmósfera tiene algo de intimidad casi anacrónica, como si el tiempo hubiera decidido quedarse ahí. El reparo que sí importa tiene nombre propio: los dueños que sueltan a sus perros en las zonas infantiles sin vigilarlos generan situaciones incómodas y, en algunos casos, francamente desagradables para familias con niños pequeños. Visita recomendada en horario concurrido y, si vas con perro, llegarás al paraíso.
La sombra de los árboles y las bancas dispersas hacen de este parque el sitio perfecto para desconectarse sin salir del barrio. Caminar entre la vegetación densa o simplemente estar ahí con un libro es lo que funciona, aunque los perros sueltos en las zonas de juegos infantiles arruinan la experiencia si vas con niños
Cuándo
Visítalo en enero, febrero, noviembre o diciembre: clima fresco y ambiente tranquilo, ideal para disfrutar la sombra.
Con quién
Perfecto si vas con tu perro; con niños chicos, supervisa de cerca por la presencia frecuente de perros sueltos.
Qué llevar
Lleva tu propia bolsa de basura: los botes escasean y la limpieza del parque depende de ti.
Dificultad
Recorrido plano y accesible, apto para cualquier condición física; sin rutas de exigencia ni desniveles relevantes.