Día de Muertos CDMX: qué vivir y qué saltarte en 2026

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Diego Salazar
Diego Salazar
Explorer de Cultura · Ciudad de México

De los ocho eventos que Ciudad de México organiza simultáneamente durante Día de Muertos, tres realmente mueven masa y deciden cómo se llena la ciudad: el Gran Desfile por Reforma, la Mega Procesión de Catrinas y la noche en Mixquic. Los otros cinco existen, tienen su público y algunos son genuinamente buenos, pero no son los que agotan el alojamiento en septiembre ni los que obligan a planear la ruta con semanas de anticipación.

Eso importa porque la tentación natural es improvisar: llegar el 1 de noviembre, ver qué hay y dejarse llevar. El problema es que esa estrategia funciona bien en una ciudad que no está al límite de capacidad, y CDMX en Día de Muertos no es esa ciudad. El desfile cierra tramos completos de Reforma durante horas. Mixquic, el pueblo lacustre al sureste, recibe una cantidad de visitantes que convierte el trayecto en variable crítica si no se sale temprano. La Procesión de Catrinas tiene un recorrido acotado donde la diferencia entre verla bien y no verla es, literalmente, de diez minutos de anticipación en el punto correcto.

A eso se suman los festivales de gastronomía en el Centro Histórico, la Feria del Alfeñique en Toluca, la Caminata Nocturna de Calaveras y Globos, y el Calaveritas Run en Chapultepec: eventos que merecen atención, aunque no todos merecen el mismo tiempo ni el mismo esfuerzo logístico. Algunos se combinan bien en una misma tarde; otros son desvíos que, mal encadenados, consumen horas sin dar nada que no se pueda ver en otro contexto. La diferencia entre un buen Día de Muertos en CDMX y uno que se siente como gestión de multitudes está en saber cuáles son cuáles antes de llegar.

Día de Muertos en CDMX: cómo funciona la celebración y cuándo ir

Las fechas centrales son el 1 y 2 de noviembre, pero en Ciudad de México la celebración arranca a mediados de octubre. Esos días previos no son preludio – tienen su propia agenda: procesiones, instalaciones de ofrendas en espacios públicos y los primeros eventos gastronómicos. Quien llega el 31 de octubre ya llega tarde para elegir con calma.

La razón por la que CDMX celebra diferente al resto del país tiene mucho que ver con su escala. Tenochtitlán ya tenía rituales formalizados para honrar a los muertos antes de la llegada española – el arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma lo documenta en relación con las fiestas del calendario mexica dedicadas a Mictlantecuhtli. Cuando la ciudad colonial se construyó sobre esa traza, la tradición no desapareció: se estratificó. Lo que hoy ocurre en CDMX es una superposición de esa memoria indígena, el catolicismo novohispano y, en las últimas dos décadas, una producción de eventos culturales masivos que no tiene equivalente en ninguna otra capital latinoamericana. Si eso lo convierte en algo auténtico o en algo gestionado, depende del evento que elijas.

Dos celebraciones que no son lo mismo

La diferencia práctica más importante que hay que entender antes de planear el viaje es esta: los eventos en Reforma y el Centro Histórico son espectáculos diseñados para multitudes. Mixquic, un pueblo originario dentro de la alcaldía Tláhuac, mantiene una vigilia comunitaria en el panteón donde las familias pasan la noche con sus muertos. Son experiencias opuestas en tono, densidad y significado. La segunda requiere llegar antes de las 20:00 h si quieres entrar al panteón sin que la aglomeración lo haga imposible.

Zonas que colapsan y zonas que no

Paseo de la Reforma entre Bucareli y el Ángel, el Centro Histórico y Coyoacán concentran la mayor parte de la afluencia. El metro funciona, pero en esos días el Zócalo y Bellas Artes operan a capacidad límite desde las 18:00 h. Uber y DiDi se vuelven impredecibles en tiempo de espera, aunque rondan los 10 USD en trayectos normales. Roma Norte y Juárez son bases logísticas razonables: suficientemente cerca de los eventos principales, sin quedar atrapadas en el colapso de tráfico del Centro.

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Gran Desfile de Día de Muertos 2026: sábado 31 de octubre por Reforma

El desfile sale el sábado 31 de octubre a las 14:00 y avanza por Paseo de la Reforma hasta el Zócalo, con un recorrido que tarda entre dos y tres horas en completarse. Es un evento de tarde, no de noche, y es gratuito: no hay boleto ni registro. La apertura del público en las aceras comienza horas antes – y eso no es retórica motivacional, es geometría urbana básica.

Participan comparsas locales de cada alcaldía, grupos de danza prehispánica, bandas de viento, carros alegóricos patrocinados por instituciones culturales del gobierno de la ciudad y, en ediciones recientes, delegaciones internacionales invitadas – principalmente de Japón, Francia y varios países latinoamericanos – que aportan una mezcla un poco desconcertante, y también genuinamente interesante, de tradiciones funerarias de otras culturas mezcladas con catrinas y cempasúchil. No es una contradicción que arruine el evento; es parte de lo que lo hace difícil de comparar con cualquier otra cosa en la ciudad.

Dónde posicionarse – y los tramos que se llenan primero

El tramo entre Glorieta del Ángel de la Independencia y Glorieta de la Diana Cazadora concentra a la mayoría del público, porque es el segmento más fotografiado y el que aparece en todos los videos. Eso lo hace el peor lugar para llegar tarde. Si quieres espacio físico para moverte, el tramo entre Lieja y Sevilla ofrece aceras más anchas y menos presión de multitud, sin sacrificar el paso de las comparsas principales.

Llegar noventa minutos antes no es exagerado – es el mínimo para conseguir una posición en primera fila en cualquier tramo medianamente popular. El Reforma la tarde del desfile se comporta de manera muy distinta al Reforma un martes cualquiera: los camellones centrales también se ocupan, los árboles tienen gente apoyada en ellos, y las terrazas de los hoteles aledaños se reservan con semanas de anticipación y a precios que no pertenecen a esta sección.

Por qué llegar tarde te pone a ver espaldas

Hay una diferencia concreta entre ver el desfile y estar en el desfile, y esa diferencia la determina casi exclusivamente la hora de llegada. Los carros alegóricos miden entre cuatro y seis metros de altura, lo que significa que desde la tercera fila se ven perfectamente – el problema son las comparsas a nivel de calle, las bandas y los bailarines, que desaparecen detrás de la gente si no tienes posición frontal.

Un detalle que no cambia el plan de nadie pero es completamente real: el confeti que lanzan algunas comparsas tarda días en salir del pelo, y los colores de los polvos utilizados en ciertos tramos manchan la ropa de un modo que ninguna guía de viaje considera relevante mencionar. Queda avisado.

Las estaciones de Metro más cercanas – Sevilla, Insurgentes, Chapultepec – colapsan al terminar el desfile. Si puedes alejarte caminando diez minutos antes de salir hacia el transporte, lo agradecerás.

Mega Procesión de Catrinas: el evento que se ve mejor desde adentro

La Mega Procesión de Catrinas no es el Gran Desfile de Reforma, aunque los dos recorren Paseo de la Reforma y mucha gente los confunde. La procesión va primero y con holgura: el 25 de octubre, casi una semana antes del desfile. La diferencia es concreta: el desfile es un espectáculo con carros alegóricos y vallas. La procesión es participativa – tú vas disfrazado, caminas con miles de personas pintadas y ataviadas, y el público eres tú y también los que te miran desde la banqueta. Son dos lógicas distintas de vivir la misma festividad.

El punto de concentración habitual es el Paseo de la Reforma, cerca del Ángel de la Independencia, aunque el recorrido exacto puede variar cada año – conviene revisar la convocatoria oficial de la CDMX con semanas de anticipación. Lo que no cambia es la dinámica: los participantes llegan maquillados de calavera, con vestimenta de Catrina o Catrin, y avanzan en bloque mientras la ciudad observa. La procesión dura entre dos y tres horas caminando, con concentraciones de maquillistas voluntarios en los accesos para quienes llegan sin pintura.

Cómo inscribirse

La inscripción es gratuita y se abre en el portal de cultura de la CDMX semanas antes del evento. No hay cupo fijo publicado, pero la convocatoria cierra cuando el organizador lo decide – así que no es el tipo de cosa que se resuelve el mismo día. El disfraz no es obligatorio para entrar, pero sin maquillaje o vestuario quedas fuera de la dinámica real del evento: pasas de participante a espectador con peor ángulo que los de la banqueta.

Caminar adentro rinde más que ver desde afuera por una razón que no es romántica sino práctica: el flujo de la procesión es continuo y desde la calle el ángulo se corta a dos metros de profundidad. Adentro, el efecto visual de dos mil Catrinas moviéndose es completo. Desde afuera, ves a las de enfrente y escuchas el ruido del resto. No es una cuestión de atmósfera – es geometría.

Mixquic en Día de Muertos: guía para ir y lo que hay que saber antes

San Andrés Mixquic queda en la alcaldía Tláhuac, al sur de Ciudad de México, y es técnicamente parte de la ciudad aunque se siente como otra cosa completamente. Lo que ocurre ahí el 2 de noviembre no es una recreación ni un evento diseñado para turistas: es una comunidad que abre su panteón al mundo y continúa haciendo exactamente lo que hacía antes de que el mundo quisiera verlo. Esa diferencia – entre celebración que existe por sí misma y evento que existe para ser visto – es la razón concreta por la que Mixquic tiene una reputación distinta.

Cómo llegar desde el centro

En transporte público, la ruta más directa combina Metro Línea 2 hasta Tasqueña y luego una combi o autobús con dirección a Mixquic; el recorrido total ronda los 90 minutos en condiciones normales, y durante los días de Día de Muertos hay que agregar entre 30 y 60 minutos adicionales por el tráfico de salida. En auto, la ruta por Periférico sur y Calzada de la Viga puede parecer más rápida en el mapa – no lo es el 2 de noviembre. El estacionamiento cerca del panteón desaparece horas antes de la Alumbrada; quien llega en auto termina caminando igual, pero desde más lejos.

La Alumbrada: qué pasa realmente en el panteón

La noche del 2 de noviembre, las familias de Mixquic colocan velas y flores en las tumbas de sus muertos. El panteón se llena de luz desde adentro mientras los visitantes circulan por los pasillos entre las ofrendas. El efecto visual no necesita adjetivos: miles de veladoras en un espacio cerrado producen una temperatura y un olor – cera, cempasúchil, copal – que ninguna fotografía registra correctamente. Ese es, literalmente, el evento. No hay escenario, no hay presentador, no hay programa horario.

Lo que sí hay, y conviene saber antes de ir, es mucha gente. Mixquic recibe decenas de miles de visitantes durante el puente. El panteón tiene capacidad limitada y en los momentos de mayor afluencia el acceso se vuelve lento y empujado. Llegar antes de las 20:00 horas marca la diferencia entre ver las ofrendas o ver las espaldas de la persona de adelante.

Mixquic o el desfile: cómo elegir según tu perfil

Si el desfile en Reforma es el evento que quieres ver, Mixquic no es su sustituto – son experiencias que no compiten en el mismo registro. El desfile es producción urbana a escala; Mixquic es una celebración con raíz comunitaria que acepta observadores. Dicho eso, si el tiempo obliga a elegir uno:

  • El desfile rinde más para quien quiere escala, disfraces elaborados y energía de multitud activa.
  • Mixquic rinde más para quien prefiere observar algo que existiría aunque no hubiera turismo.

Lo que no recomendaría es tratar de hacer los dos en la misma noche. Las distancias y los horarios lo permiten sobre el papel; la logística real – tráfico, transporte colapsado, cansancio – lo convierte en una carrera que arruina los dos. Elige uno y llega con tiempo. Es una postura incómoda cuando ambas cosas suenan bien, pero la alternativa es pasarlas viendo el techo de un Uber parado en Insurgentes.

Festivales de gastronomía: café, chocolate, pan de muerto y cacao

La temporada gastronómica arranca antes que los desfiles: la Ciudad de México añade dos festivales a una agenda que ya de por sí exige decisiones. No son eventos decorativos: concentran productores, tostadores y chocolateros que el resto del año venden en mercados de nicho. La pregunta es cuál elegir, porque asistir a ambos en el mismo día se puede hacer, pero es agotador y los sabores se vuelven indistinguibles después del quinto atole.

Festival Cultural Café y Chocolate, edición Día de Muertos

Este festival se instala en el Museo Nacional de las Culturas Populares, en Miguel Hidalgo 289, Coyoacán, y en 2026 va del viernes 2 al domingo 4 de octubre, de 11:00 a 19:00. La entrada es gratuita y reúne a más de sesenta expositores: productores de café de especialidad, marcas de chocolate de manufactura mediana y panaderías que compiten – más o menos abiertamente – por el mejor pan de muerto de la temporada. Lo que se gasta adentro depende de cuánto pan de muerto uno sea capaz de consumir con dignidad.

Lo que hay que pedir: el pan de muerto de nata, no el de chocolate. El de chocolate suena bien en papel, pero la mayoría de los puestos lo produce con cobertura industrial que aplasta cualquier nota del cacao. El de nata, cuando el brioche está bien hecho y el azúcar es grueso, es otra conversación. Para beber, los atoles de guayaba o de tamarindo rinden mejor como contrapeso que el café, que en este contexto aparece más como tema que como protagonista.

Festival Cacao Para Todos

El Festival Cacao Para Todos opera con una premisa distinta: enfocarse en pequeños productores de cacao de origen – principalmente de Tabasco y Oaxaca – y en chocolateros artesanales que trabajan con variedades criollas y trinitario. El énfasis no está en la pastelería sino en la cadena: de dónde viene el grano, quién lo fermenta, cómo cambia el porcentaje de cacao el perfil de sabor. Es más serio en su propuesta y, francamente, más lento de recorrer. La sede y las fechas cambian de una edición a otra, así que conviene confirmarlas antes de cruzar la ciudad; en ediciones anteriores se realizó en espacios del Centro Histórico.

La diferencia concreta con el festival anterior: aquí no viene nadie a vender pan de muerto de franquicia. Los productores suelen tener porciones de degustación pequeñas y explicaciones largas. Si eso suena como trabajo, probablemente lo es. Si suena como la mejor hora de la semana, también lo es. El gasto interno promedio se mueve alrededor de $200–$350 MXN (~$11–$20 USD) si uno degenera en comprar tablillas.

Un apunte práctico: ninguno de los dos festivales justifica por sí solo reorganizar toda la logística del viaje. Con el de Coyoacán en los primeros días de octubre, funcionan mejor como antesala de la temporada que como relleno entre el desfile y Mixquic. Ir por separado a cada uno, en días distintos, es la decisión correcta en teoría. Lo que uno haría en la práctica es elegir uno y quedarse más tiempo.

Feria del Alfeñique: azúcar, calaveras y artesanía en Toluca

Toluca queda a 67 kilómetros de la Ciudad de México y, durante los últimos días de octubre, se convierte en el punto de referencia obligatorio para quien quiera entender qué es el alfeñique. No el alfeñique genérico que se vende en cualquier mercado, sino el toluqueño: figuras de azúcar moldeada – calaveras, ataúdes, animales, esqueletos con nombre propio – trabajadas con una técnica que los artesanos locales llevan perfeccionando desde el siglo XVII, cuando los conventos transmitieron el oficio de las monjas novohispanas a las familias del Valle de Toluca.

La feria ocupa los portales del centro histórico de Toluca y el Cosmovitral, el jardín botánico con los vitrales más grandes de América Latina. Eso merece mención solo porque orienta la visita: el alfeñique y las calaveras de azúcar están en los portales; las flores y el ambiente más tranquilo, adentro del Cosmovitral. Dos zonas, dos ritmos.

Cómo llegar desde CDMX

Desde la Terminal Poniente (Observatorio), los autobuses de líneas como Flecha Roja y Zinacantepec salen con frecuencia hacia Toluca. El trayecto toma entre 60 y 90 minutos según tráfico – los viernes por la tarde ese número puede duplicarse, así que el sábado por la mañana temprano es mejor opción. El boleto de ida se paga en efectivo al subir y conviene llevar cambio; la tarifa la fija el operador de la ruta y cambia según de dónde salgas.

Qué comprar y qué saltarte

La diferencia entre alfeñique artesanal y alfeñique industrial es visible en el precio y en el acabado: las figuras con detalles pintados a mano, pequeñas imperfecciones y colores menos saturados son las genuinas. Las que parecen réplicas perfectas y cuestan la mitad, probablemente llegaron en caja. No es un juicio moral – es que las primeras duran y las segundas se deshacen antes de llegar a casa.

Lo que no vale el gasto: los souvenirs con serigrafía de “Toluca” impresos en masa. Están en los puestos del perímetro exterior y no tienen relación con la tradición.

Combinar Toluca con CDMX en un día

Es posible, y tiene sentido si el evento nocturno de regreso es el Gran Desfile o la Caminata de Calaveras y Globos. La lógica sería: salir de Observatorio antes de las 9:00, llegar a Toluca hacia las 10:30, recorrer la feria hasta las 15:00, y estar de vuelta en Ciudad de México antes de las 18:00. Ajustado, pero funciona. Lo que no funciona es improvisar el regreso un 1 de noviembre: los autobuses van llenos.

Caminata Nocturna de Calaveras y Globos: el evento que más se subestima

El recorrido dura alrededor de dos horas y atraviesa calles del Centro Histórico con paradas frente a ofrendas colectivas, altares comunitarios y puntos de encuentro donde los participantes lanzan globos de papel de china al cielo. No hay tribuna, no hay pantallas, no hay comentarista. Eso, curiosamente, es exactamente lo que lo hace funcionar.

Los globos son el centro de todo y vale detenerse en por qué. No son decoración: representan el alma que asciende, la comunicación entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Verlos elevarse en grupo – decenas de puntos de luz naranja y rojo sobre el cielo oscuro de la ciudad – es una de esas cosas que ninguna fotografía termina de resolver. La cámara siempre miente un poco con la escala. El que va en persona no necesita que nadie se lo explique.

Este evento no genera el volumen de prensa que acapara el Gran Desfile del Reforma, y esa desproporción tiene una explicación sencilla: es difícil de fotografiar bien y no produce el tipo de imagen que circula en redes. Para los medios, eso equivale a casi no existir. Para el que va, equivale a encontrar menos multitudes, más espacio para caminar y una atmósfera que no compite con selfies cada tres metros.

Aquí la logística es más sencilla que en el desfile, pero no trivial. Algunas consideraciones prácticas antes de salir:

  • Calzado cerrado y cómodo: el recorrido es largo y el empedrado del Centro no perdona los zapatos de moda.
  • Ropa en capas: la temperatura en CDMX baja entre 12 °C y 15 °C después de las 9 pm en esa época del año.
  • Lleva efectivo para comprar un globo en el recorrido – los puestos no siempre aceptan tarjeta.

Lo que no voy a recomendar es llegar solo por los globos y retirarte antes del tramo final. El cierre del recorrido, cuando los lanzamientos son colectivos, es lo que diferencia este evento de una caminata con decoración. Salir antes es técnicamente posible. Pero sería como irse de un concierto antes del último tema.

Calaveritas Run 2026 en Chapultepec: correr disfrazado tiene su lógica

La Calaveritas Run es una carrera temática de Día de Muertos que tiene lugar en el Bosque de Chapultepec, organizada cada año alrededor del 1 y 2 de noviembre. El disfraz no es opcional decorativo: es parte de la dinámica, y los participantes que llegan sin uno resultan ser, curiosamente, los que más se arrepienten en la línea de salida.

Las distancias disponibles rondan los 5K y 10K, con modalidades para corredores individuales y en pareja o grupo. La inscripción se gestiona a través de plataformas de registro de carreras en línea – Sportafolio y Registra.mx han funcionado como operadores habituales en ediciones anteriores – y los lugares se agotan semanas antes del evento, no días. Quien deja la inscripción para la última semana de octubre normalmente llega tarde. Los precios de registro cambian cada edición; en las recientes oscilaron entre 350 y 550 MXN (aproximadamente 20 a 31 USD) dependiendo de la distancia y la anticipación de compra.

Lo que hace interesante el evento más allá del ejercicio es el parque mismo. Chapultepec se decora con altares, cempasúchil y elementos de Día de Muertos durante estas fechas, lo que convierte la ruta en algo cualitativamente distinto a correr ahí un martes cualquiera de septiembre. El ambiente antes y después de la largada tiene más de festival que de competencia cronometrada.

Dicho eso, la Calaveritas Run es para un perfil específico: el viajero que de todas formas va a correr, o el que quiere una actividad matutina estructurada antes de una noche en Mixquic o el Gran Desfile. Para el viajero que llega a la Ciudad de México exclusivamente por la dimensión cultural y ceremonial del Día de Muertos, este evento no compite con la Mega Procesión de Catrinas ni con ningún cementerio en la noche del 1 de noviembre. Son lógicas distintas, y mezclarlas el mismo día es agotador sin ser necesario.

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Cómo armar dos días de Día de Muertos sin desperdiciar el tiempo

La buena noticia del calendario 2026 es que los dos eventos grandes no se pisan: el Gran Desfile es el sábado 31 de octubre a las 14:00 y La Alumbrada de Mixquic es la noche del 2 de noviembre. No hay que elegir entre ellos. Donde sí hay un choque real es dentro del 31: quien quiera el desfile por la tarde y el Susurro de los Angelitos en Mixquic esa misma noche tiene que salir del Centro antes de las 17:30, y el tráfico hacia Tláhuac a esa hora no perdona. Repartirlos en dos días no cuesta nada y entrega las dos cosas completas.

La noche de Mixquic: 2 de noviembre, con La Alumbrada

Sale de donde te estés quedando antes de las 14:00. El tráfico hacia San Andrés Mixquic se vuelve imposible después de las 16:00 porque todos tienen exactamente la misma idea de ir “a buena hora”. Uber funciona bien hasta Tláhuac; desde ahí conviene seguir en transporte local o en un auto rentado si ya lo tienes. El metro no llega hasta Mixquic – eso es algo que mucha gente descubre cuando ya está parada en el andén equivocado.

Usa las horas de luz para caminar el pueblo, ver los altares en las casas y comer algo antes de que los puestos se saturen. Cuando oscurece y el cementerio se llena de cempasúchil y velas, la experiencia cambia de registro por completo. Eso es lo que vale el viaje. La caminata nocturna de regreso al punto de transporte, con el olor a copal todavía en la ropa, es uno de esos detalles que no aparecen en ninguna guía porque no hay forma de fotografiarlos bien. Sal antes de las 23:00 para evitar el colapso de salida.

La tarde del desfile: sábado 31, con la mañana libre

La mañana del 31 queda libre y conviene usarla sin ambición: la ofrenda monumental del Zócalo está montada desde el 29 de octubre, con una escultura de cartón de treinta y dos metros, y se ve mejor temprano, antes de que la plaza empiece a llenarse con quienes esperan el final del desfile. Después de las 13:00 el ambiente cambia y las filas duplican su largo.

A las 14:00 arranca el desfile, y el metro es la respuesta correcta para llegar: Uber en esa franja puede triplicar el tiempo de traslado por el cierre de carriles. Línea 1 hacia Insurgentes o Línea 7 hacia Auditorio, según desde dónde partas. Y si tu viaje empieza antes, la Mega Procesión de Catrinas del 25 de octubre no compite con nada de esto: cae casi una semana antes, así que no hay que elegir entre las dos. La procesión es la más manejable si vas con niños o con alguien que se cansa rápido.

Qué dejar fuera si el tiempo es justo

La Feria del Alfeñique en Toluca requiere salir de la ciudad – no es un desvío menor, es medio día completo de transporte. Si solo tienes dos noches, no cabe sin sacrificar algo que vale más. Y sobre la Calaverandia en Guadalajara: es un evento distinto, en otra ciudad, pensado para quien ya está en el Bajío. Mencionarlo como alternativa desde CDMX sería como sugerir que vayas a Oaxaca a ver el partido – técnicamente es México, pero no es lo mismo.

Lo que sí puedes combinar sin dolor: la ofrenda del Zócalo con una visita al Museo de Arte Popular, que queda a unas calles. No alarga la jornada más de cuarenta minutos y le pone nombre a todo lo que después vas a ver suelto en Mixquic – el papel picado, las calaveras de azúcar, los arcos de cempasúchil. Ese orden, primero los objetos en vitrina y después el cementerio vivo, funciona mejor que al revés.

Día de Muertos en Ciudad de México no es un evento que se improvise y salga bien. La ciudad despliega ocho celebraciones repartidas en dos semanas, y la diferencia entre una visita que rinde y una que se pierde en tráfico y multitudes es, casi siempre, una decisión tomada con semanas de anticipación, no la noche anterior.

Si solo tienes dos noches, la combinación que más entrega es el desfile del 31 más La Alumbrada del 2: son registros completamente distintos – uno íntimo y casi incómodo en su intensidad, el otro masivo y diseñado para ser visto desde lejos – y juntos cubren los dos extremos de lo que esta celebración es capaz de hacer. Si tienes tres noches, agrega la Caminata Nocturna de Calaveras y Globos el primer día para calibrar la escala antes de las jornadas más densas. Con un solo día disponible, elige Mixquic sin dudar: el Desfile se puede ver por transmisión; Mixquic, no. Reserva alojamiento ahora: los precios de última hora en estas fechas no bajan, suben, y las zonas bien ubicadas – Roma, Condesa, Centro – se llenan antes de que los vuelos baratos desaparezcan.