Bar Bunny prende de verdad cuando prende: el DJ no afloja, los lasers acompañan, y el show de madrugada, con bailarina de fuego incluida, es el momento cumbre que varios recuerdan con genuino entusiasmo. Las bebidas están bien, los precios son razonables para la zona y el ambiente tiene energía. El problema es que llegar ahí cuesta más que la entrada. La requisa en la puerta es exhaustiva y los objetos retenidos rara vez regresan a sus dueños, algo que se repite con demasiada consistencia como para ser mala suerte. Ya adentro, conviene revisar la cuenta antes de pagar: la propina del 15 al 20 % se incluye sin decirlo, y no es raro encontrar cargos que nadie pidió. Ir con los ojos abiertos desde la fila es la única forma de disfrutar lo que el lugar sí ofrece.
La atmósfera nocturna funciona, pero el detalle que lo delata: cobros adicionales no informados y políticas de propina que se revelan sobre la marcha, no al ingreso
martes: 14:00–5:00
miércoles: 14:00–5:00
jueves: 14:00–5:00
viernes: 14:00–5:00
sábado: 14:00–5:00
domingo: 18:00–5:00
nublado
↓13° ↑25° 💧73%