Mictlán es una cueva real habilitada como restaurante, y eso lo cambia todo: bajas por un túnel, el calor de Teotihuacán desaparece de golpe y te encuentras con decoración que abraza la estética del inframundo prehispánico, cerámica antigua en las paredes y una temperatura que obliga a pedir la chamarra que nadie llevó. La comida es cocina mexicana tradicional bien ejecutada: el mixiote y el agua de xoconostle son los dos puntos más altos de la carta. El recorrido guiado por la cueva y la obra de teatro interior convierten la visita en algo más que una comida. Dos cosas pesan de verdad: el camino de acceso es terracería difícil que el lugar no advierte, y el 10% de servicio aparece en la cuenta sin que nadie lo aclare antes, algo que se repite y no es aislado, lo que irrita incluso a quienes habrían dejado propina de todas formas. Confirmar ambas cosas antes de ir es una precaución que vale la pena tomar.
Descender nueve inframundos mexicas a través de una cueva para encontrar mole y chocolate almendrado: lo que vale aquí es que el teatro y el túnel no son decorado, son la comida misma
martes: 9:00–18:00
miércoles: 9:00–18:00
jueves: 9:00–18:00
viernes: 9:00–18:00
sábado: 9:00–18:00
domingo: 9:00–18:00
mayormente nublado
↓10° ↑22° 💧84%