La Chorcha es, ante todo, una fiesta con techo. La música de banda sinaloense y norteño suena sin pausa, un grupo releva al otro, y en algún punto de la noche estalla una batucada que sacude al salón entero. El ambiente es genuinamente festivo, el espacio amplio y bien dividido entre parrilla abajo y mariscos arriba, y los cantaritos llegan generosos. Hasta ahí, el lugar cumple con nota. Pero dos cosas pesan de verdad: el servicio es lento y la comida suele resentirlo, con platos que llegan fríos o a los que les faltan ingredientes que la carta promete. Además, la propina obligatoria se cobra sin importar la calidad de la atención recibida, y el personal de la entrada aplica criterios que no siempre son parejos. Si vas a beber, bailar y dejarte llevar por la banda, difícilmente te arrepientes. Si la cocina es tu prioridad, las expectativas conviene tenerlas calibradas.
La Chorcha entiende algo fundamental: la carne a la parrilla no se trata de volumen, sino de cómo el carbón y el tiempo trabajan juntos. Lo que vale aquí es la consistencia en ese oficio, aunque las porciones justifiquen menos de lo que cobran
martes: 9:00–19:00
miércoles: 9:00–24:00
jueves: 9:00–1:00
viernes: 9:00–1:00
sábado: 9:00–3:00
domingo: 9:00–1:00
mayormente nublado
↓10° ↑22° 💧84%