Comer dentro de una cueva natural, con luz que se filtra desde lo alto y mariachis o danzantes aztecas como telón de fondo, es una experiencia que pocas mesas en el mundo pueden ofrecer, y La Cueva lo sabe. El momento en que bajas las escaleras y la roca te rodea por todos lados es genuinamente impresionante. La cocina acompaña bien cuando está en forma: el molcajete y los chilaquiles son los platos que más convencen, y las porciones son tan generosas que compartir es casi obligatorio. Dos cosas pesan de verdad: un patrón de servicio irregular, con meseros que se desaparecen y en ocasiones ignoran a quienes no hablan español, y episodios de intoxicación alimentaria que no son aislados. Venir en fin de semana exige reservar con tiempo y confirmar el mismo día.
La Cueva hace bien lo más difícil: ponerte a comer dentro de una cueva real, con roca sobre la cabeza y luz filtrándose desde arriba. El molcajete convence y las porciones son para compartir sin pensarlo dos veces, aunque el servicio es irregular y hay reportes de intoxicaciones que no se pueden ignorar
martes: 8:00–18:00
miércoles: 8:00–18:00
jueves: 8:00–18:00
viernes: 8:00–18:00
sábado: 8:00–18:00
domingo: 8:00–18:00
nublado
↓13° ↑22° 💧90%