El Museo de la Cultura Teotihuacana es la pieza que muchos turistas omiten y casi todos los que entran agradecen haber visitado. Su colección, compacta pero bien curada, reúne obsidiana trabajada, cerámica policroma, joyería de hueso y concha, y restos óseos que producen un asombro genuino y difícil de anticipar. El momento cumbre es la maqueta monumental de la ciudad en su apogeo, enmarcada por un gran ventanal con la Pirámide del Sol al fondo: una imagen que reordena todo lo que se caminó afuera. La entrada está incluida en el boleto general y la señalización es bilingüe. Dos cosas merecen atención: algunas vitrinas están a oscuras por focos sin reponer y hay piezas sin cédula, descuido que se repite y no es menor en un patrimonio de esta escala. Además, en temporada cálida el interior se vuelve sofocante y no se puede entrar con agua, así que conviene visitarlo a media mañana antes de que el sol apriete.
Mira, este museo está dentro de la zona arqueológica y tiene ese ventanal gigante que te encuadra la Pirámide del Sol mientras observas 600 objetos - obsidiana, copal, hueso - distribuidos en ocho salas temáticas. Lo que vale aquí es que entiendas realmente quiénes fueron los teotihuacanos antes de subir las pirámides, ¿vos me entiendes?
martes: 9:00–16:30
miércoles: 9:00–16:30
jueves: 9:00–16:30
viernes: 9:00–16:30
sábado: 9:00–16:30
domingo: 9:00–16:30
mayormente nublado
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