Cuerno Masaryk opera en una liga donde la hospitalidad es tan protagonista como la cocina, y las dos cumplen. Los cortes de res llegan con cocción exacta y marmoleo que justifica el precio; el taco de pulpo con tuétano es el bocado que más se recuerda al salir, y el pastel de campechana, con su hojaldre, cajeta y helado de vainilla, cierra la noche con espectáculo propio. El servicio es personalísimo: los meseros se aprenden tu nombre, el mixólogo llega a tu mesa antes de preparar los cocteles, y si es tu cumpleaños aparece un postre de cortesía sin que nadie lo pida. Dos cosas merecen atención: de noche la música sube a volúmenes que complican la conversación, y ese mismo celo de atención puede tornarse presión cuando ya terminaste de comer. Vendrás por la carne, pero lo que te traerá de vuelta es la sensación de haber sido tratado como invitado, no como cliente.
La cocina de Cuerno Masaryk vale la visita: cortes madurados en casa con pulso mexicano moderno, y esos tacos de pulpo con tuétano que dejan marca. El servicio es memorioso y genuino. Lo único que cuesta es el ruido nocturno, que ahoga la conversación cuando el salón se llena
Qué pedir
Pide el tomahawk o el ribeye; el taco de pulpo con tuétano es el bocado más recordado del menú.
Reservar
Reserva con anticipación, especialmente de miércoles a sábado, cuando el servicio se extiende hasta las 2:00 a.m.
Rango de precio
Ticket de gama alta; los cortes justifican el costo, pero los cócteles son caros para el volumen que sirven.
Ambiente
Steakhouse con madera cálida y DJ nocturno; la música sube bastante y puede dificultar la conversación.