Café Inmigrante es una de esas paradas que uno recuerda mucho después de haber salido: el espacio está cargado de historia familiar croata contada a través de fotos y objetos, la atmósfera es cálida y con personalidad propia, y las tortas llegan en porciones tan generosas que compartir una es lo más sensato. Los sándwiches de plateada y los chocolates calientes están a la misma altura. El lugar convoca, y convoca de verdad: no es raro que la gente vuelva varias veces en una misma semana. Dos cosas merecen atención antes de ir: el servicio no es parejo, y algunos mozos dejan una impresión que no acompaña al resto de la experiencia, algo que se repite con suficiente frecuencia como para no ignorarlo. Además, el local solo acepta tarjeta y no siempre lo avisan al sentar. Llegar al abrir o pasadas las 16:30 ahorra una espera larga.
El servicio es irregular y cobran solo con tarjeta sin siempre avisarlo, así que ve preparado en ambos sentidos
martes: 12:30–20:30
miércoles: 12:30–20:30
jueves: 12:30–20:30
viernes: 12:30–20:30
sábado: 12:30–20:30
domingo: Cerrado
llovizna
↓7° ↑11° 💧95%