La Cueva del Milodón detiene a quienes van de paso hacia Torres del Paine y, con frecuencia, los sorprende más de lo que esperaban. La cueva grande es genuinamente colosal: 200 metros de profundidad, techo que empequeñece a cualquier persona, y una réplica a escala real del milodón que convierte la prehistoria en algo palpable. El mirador sobre la cueva y el sendero entre las tres cuevas añaden dimensión a la visita: cóndores planeando, vegetación patagónica baja, vistas amplias del valle. La señalización en español e inglés es abundante y bien valorada. Dos cosas pesan de verdad: la tarifa completa se cobra incluso cuando parte de la cueva está cerrada por seguridad, lo que no es aislado, y el pago es exclusivamente online en un tramo de ruta con conectividad muy pobre, así que conviene comprar los tickets antes de salir de Puerto Natales.
Compra los tickets antes de salir de Puerto Natales porque el pago es solo online y la señal en ruta no da para eso. Dicho eso, la cueva principal justifica la parada: 200 metros de profundidad y un techo que hace sentir pequeño a cualquiera
chubascos de poca intensidad
↓8° ↑16° 💧92%