Termas de San Luis seduce desde el primer momento: cuatro piscinas limpias en medio del bosque, la techada rozando los 40°C, y un equipo que recibe con nombre propio y va a buscar a los buses. El momento cumbre, para quienes lo viven, es flotar bajo la lluvia de noche o sumergirse en la piscina caliente mientras los pájaros rondan la estructura de madera. El restaurante funciona bien muchas veces, con comida contundente y atención ágil, aunque no siempre: hay días en que la carta no coincide con lo disponible y los platos llegan lejos de lo prometido. Los camarines y baños se quedan cortos cuando hay afluencia, eso se repite y no es anecdótico. Las cabañas, cuando presentan fallas de equipamiento, las presentan en lo elemental. Confirmar el estado de las instalaciones el mismo día sigue siendo una precaución razonable.
Aquí está la NOTA DEL EXPLORADOR:
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Agua termal a 37,5°C sin cloro, en quebrada boscosa: lo que promete el lugar se sostiene, aunque una reseña reportó película sospechosa en la superficie de una piscina. Quienes vuelven, vuelven,
martes: 10:00–22:30
miércoles: 10:00–22:30
jueves: 10:00–22:30
viernes: 10:00–22:30
sábado: 10:00–22:30
domingo: 10:00–22:30
parcialmente nublado
↓7° ↑15° 💧93%