Mirador de Peces es una parada corta al borde del río Caburga, pensada para familias con niños: pasarelas de madera con pasamanos, cinco pozones de truchas arcoíris de distintos tamaños y la posibilidad de alimentarlas con bolsitas que venden en la entrada. El momento más vívido es ese: los peces arracimándose alrededor del alimento, con el sonido del río de fondo y el azul del agua contrastando con el verde del entorno. A $2.000 la entrada, la ecuación precio-experiencia convence a la mayoría. Dos cosas pesan de verdad, sin embargo. La primera: los estanques concentran una cantidad muy alta de truchas en poco espacio, algo que varios visitantes describen con incomodidad genuina, y que vale considerar si el bienestar animal importa en tu decisión. La segunda: el recorrido no toma más de quince minutos, y quienes esperan un mirador de peces en río abierto llegan a un criadero, no a naturaleza sin intervención. Ir temprano y con las expectativas bien puestas cambia bastante la experiencia.
¡Mira esto! Pozones con truchas arcoísis en pleno bosque nativo, y el detalle que lo delata es llegar temprano - cuando los peces aún no desayunan y andan como locos buscando comida
martes: 10:00–20:00
miércoles: 10:00–20:00
jueves: 10:00–20:00
viernes: 10:00–20:00
sábado: 10:00–20:00
domingo: 10:00–20:00
parcialmente soleado
↓9° ↑18° 💧63%