Amankay Café es una parada que se vuelve destino. Su pan de masa madre, especialmente la ciabatta, se agota en media hora y genera el tipo de entusiasmo que normalmente se reserva para lugares con años de leyenda. El menú del almuerzo, a precio accesible para la zona turística, sorprende por la calidad de ejecución: trucha fresca, risotto, osso buco, todo con una presentación cuidada sin pretensiones. Las pizzas, que solo salen desde media tarde, tienen su propio culto. La repostería, el kuchen de frambuesa en particular, cierra la visita de manera memorable. El lugar es rústico, cálido, atendido por sus dueños. Dos cosas vale la pena tener en cuenta: las porciones en algunos platos del menú pueden sentirse cortas para el precio cobrado, y la espera para ser atendido o recibir los platos se repite como fricción. Los baños necesitan más atención. Nada de esto opaca el conjunto, pero conviene llegar sin apuro.
Masa madre en el kilómetro 15: aquí la cocina consciente no es eslogan, es el pan que se agota antes de las dos de la tarde
martes: 10:00–18:00
miércoles: 10:00–18:00
jueves: 10:00–21:00
viernes: 10:00–21:00
sábado: 10:00–21:00
domingo: 10:00–21:00
parcialmente soleado
↓9° ↑18° 💧61%