El Mirador de Cóndores es una de esas experiencias que la gente no olvida: dos horas y media de ascenso por la cordillera hasta los 2.031 metros, sin sombra pero con vistas que se abren desde los primeros pasos, y al final un farallón donde los cóndores vuelan literalmente sobre la cabeza. El momento cumbre es eso: el silencio del viento, las alas enormes girando en círculos, la escala de la montaña haciéndote sentir pequeño de la mejor manera. Dos cosas pesan de verdad: los fines de semana la masificación es real, con grupos que no respetan el silencio ni el entorno, y los cóndores lo notan. Además, el lugar no tiene baños. Ir entre semana, salir antes de las 8 de la mañana y llevar al menos dos litros de agua convierte una caminata exigente en una de las mejores del país.
Aquí está la NOTA DEL EXPLORADOR:
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¿Alguna vez has estado a la altura del ojo de un cóndor mientras vuela? En esta plataforma rocosa a 1.299 metros, sobre las condoreras del Cajón del Maipo, sucede precisamente eso
nublado
↓2° ↑11° 💧75%