Roberta es uno de esos bares de Barrio Italia donde el ambiente hace la mitad del trabajo: cortina de destellos en la entrada, un árbol grande en el centro, terraza con estufas y música que acompaña sin aplastar la conversación. Los tragos de autor, el pisco sour con albahaca y jengibre y los nachos supremos de porción descomunal son razones concretas para volver. Los precios están por debajo de lo que el barrio suele cobrar, y el local se las ha arreglado para recibir grupos grandes sin reserva. Lo que pesa de verdad es el servicio bajo presión: las demoras se repiten con o sin lleno, y cuando el cliente reclama, la respuesta de algunos mozos puede ser más defensiva que resolutiva. La iluminación en la terraza también se queda corta. Con eso en mente, Roberta sigue siendo una apuesta sólida para una noche con amigos.
Roberta no busca sorprender: busca servir. En el Barrio Italia, sus tablas - la Mar y Tierra, la Roberta - funcionan como el corazón de una noche sin pretensiones, donde los cócteles de autor hablan por sí solos y la comida cumple lo que promete
martes: Cerrado
miércoles: Cerrado
jueves: 18:00–1:00
viernes: 17:30–2:30
sábado: 17:30–2:30
domingo: Cerrado
nublado
↓12° ↑19° 💧94%