El Toyo del Cajón del Maipo es de esos lugares que sorprenden de verdad: montañas nevadas, piedras de colores imposibles, esteros de agua helada y un silencio de cordillera que la ciudad no tiene. El camino mismo, curvo y escénico, ya forma parte de la experiencia, sea en auto, moto o bicicleta. Al llegar, hay pozas naturales, cascadas en el estero Coyanco, la curiosa huella de la Pata del Diablo y campings con acceso directo al río. Dos cosas pesan de verdad: la basura que los visitantes dejan en los senderos y orillas del río es un problema real y persistente, no un caso aislado; y las instalaciones de algunos campings, baños y piscinas incluidos, llegan en mal estado. En temporada alta, la masificación también cobra lo suyo. Ir entre semana o subir más allá de los primeros tramos mejora notablemente la experiencia.
El Toyo es un pueblito de 170 habitantes donde la naturaleza todavía no se deja domesticar, pero funciona perfecto para un fin de semana si tu idea de diversión es caminar junto a esteros de agua helada sin que alguien haya pavimentado el camino; el drama real no es el lugar, sino los visitantes que dejan basura, así que básicamente necesitas ser mejor persona que el promedio
parcialmente soleado
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