Valle de Colina es de esos lugares que te recuerdan por qué vale la pena viajar: pozas termales escalonadas en medio de los Andes, con agua que va de casi hirviente en la parte alta hasta tibia abajo, y una vista de montaña que corta la respiración. El barro mineral bajo la cascada superior es un extra que pocos esperan y muchos aprovechan. Ir de noche, bajo las estrellas, eleva la experiencia a otro nivel. Lo que pesa de verdad son dos cosas: los baños y vestuarios están en condiciones que no corresponden al precio de entrada, con duchas solo de agua fría, espacios sucios y sin lugar seguro para las pertenencias, algo que se repite y no es aislado. El camino de acceso es genuinamente exigente, especialmente en invierno o tras lluvias. Lleva efectivo en pesos, toalla, snacks y, si puedes, ve entre semana.
Valle de Colina es lo que pasa cuando la naturaleza te invita a un baño de lujo pero te obliga a llevar papel higiénico porque los baños son un desastre; nueve pozas termales sin ruido de aire acondicionado, solo volcán y Andes, y eso es exactamente lo que vale la pena
martes: Abierto 24 horas
miércoles: Abierto 24 horas
jueves: Abierto 24 horas
viernes: Abierto 24 horas
sábado: Abierto 24 horas
domingo: Abierto 24 horas
despejado con intervalos nubosos
↓-5° ↑-1° 💧85%